15 feb. 2010

Pies fríos, Corazón...

La ciudad tiene frío...

Tanto frío que todo el mundo la abandona. Las calles heladas parecen vacías desde mi ventana.

Yo misma estoy helada, pero de eso hace ya mucho tiempo, no tiene que ver con los termómetros o el clima.

Hace mucho tiempo que amanecí congelada...

He olvidado los motivos que me llevaron a ello, sólo recuerdo el sonido de mi cuerpo al congelarse, los crujidos del hielo atravesándome, el frío y húmedo contacto al resbalar por mi piel...

No sólo se congelo mi cuerpo, sino también tu recuerdo en mi mente...

Ese último recuerdo frío...

El último recuerdo que tengo de tí...

Esa lágrima furtiva resbalando por tu mejilla, ese último beso guardado en tus labios; ese último te amo rompiendo el aire entre nosotros; tus pasos lentos, arrastrando los pies, mientras te alejabas cargando con el peso de mi decisión...

Hasta luego, hasta luego, hasta luego se convirtió en adiós...

Y ese recuerdo sólo logra darme calor, se me descongelan las lágrimas y brotan en cauces salados, el corazón vuelve a palpitar al ritmo descompasado de tus caricias en mi mente, y vuelve a ser verano de repente...

Tu recuerdo sigue abrasándome como antes...

Y he aquí mi maldición...

¿frío o calor?

¿olvido o recuerdo?

¿para siempre o nunca más?...





















Ayer volví a recordar ese último hasta pronto... ese beso... el más triste... y el más bonito...

9 feb. 2010

Caricias sin pedir permiso

Llegará... pisará fuerte y temblará mi suelo, pero sólo lo sentiré yo... Cambiará los colores para mí, las perspectivas, los ángulos...

Llegará y quedaré absorta, y la gente creerá que he enloquecido...

Enmudecerán los relojes, se cortarán las respiraciones en espacios breves de tiempo.

Amanecerá un sol diferente que aguardará a una luna distinta cada día. Me crecerá la sonrisa, me saldrán alas blancas, volaré...

Me deslizaré en las aceras, saltaré en los charcos, y desafiaré a la lluvia. El viento no me despeinará...

Leeré mentes, romperé el continuo espacio-tiempo, rozaré manos al pasear...

Se me perderán los calcetines derechos, no tendré agujeros en los jerseys, el bolso no hará juego con los zapatos...

Me saldrán pecas, y hoyuelos al reirme... Lloraré menos, lloraré más...

Y todo por que tú vendrás a hacerme caricias sin permiso...



Y es que no te hará falta pedirlo...

6 feb. 2010

Granito a granito...


En un pueblo perdido de la montaña un niño molía piedras entre sus manos. El sol quemaba su piel curtida y morena. Respiraba entrecortado por el cansancio, pero el recuerdo de su melena morena lo alentaba...
Una niña de pelo negro y ojos traviesos lo miraba desde una ventana:
-¿Qué haces?
- Cumplir un sueño
Y la niña se extrañaba ante la tremenda locura del chico.
Pasaron los años y el niño se convirtió en un muchacho alto y fuerte. La niña, para no ser menos, creció también y con ella su melena azabache y sus ojos avellana. El chico pasaba cada tarde moliendo piedras en el lugar donde antes había estado el granero. Cada vez los montones de piedra molida eran mayores. La chica lo miraba cada tarde por su ventana, abstraida en la labor del muchacho intentando darle un sentido.
Una mañana de verano, cuando el sol apretaba el muchacho llamó a la muchacha desde el balcón:
-Ven conmigo
-Estás loco
-y tú tienes mala memoria...
Mientras bajaba las escaleras ella empezó a recordar su llegada al pueblo, y de repente lo entendió todo...
No le gustaba aquel pueblo, y por eso había echado a correr llorando hacia el bosque. Ese pueblo no tenía mar, ya nunca más enterraría sus pies en la arena fría. Y apoyado en un árbol encontró a un niño. Se miraron, y él se acercó curioso ante sus lágrimas:
- No llores
-Por qué no iba a hacerlo, ya no volveré a la playa
- Granito a granito te construiré una playa a cambio de una sonrisa
-Sonreiré cuando pise esa playa...
-Aquí tienes tu playa...
Y todo fueron sonrisas...
PD: Por que donde unos sólo ven piedra molida y una acequia, yo veo una playa de arena cálida y un mar radiante...

3 feb. 2010

Llueve, sin descanso, arremetiendo contra aceras y cristales.
Y yo, despierta en un mundo sonámbulo, buscando a tientas soluciones imposibles a problemas e incertidumbres...

Recorriendo años y años de gestos enfrascados en mis dos dedos escasos de frente, de todo aquello que quizás mañana olvide, de todo aquello que formará parte de mí para siempre... Y duele, desgarra, quema...

No sé andar si uno de mis pies flaquea, odio el movimiento de inercia que rodea mi rutina, y ya no me acompañan ni los monstruos que solía esconder debajo de la cama.

Y es que estás tan cerca, tan lejos, tan frágil, tan fuerte, tan ausente, tan presente, tan Tú, que sólo pienso en lo mucho que querría que volvieras a peinarme cien veces cada noche y no salir nunca de la burbuja de tus abrazos...

Y es que te echaré tanto de menos...